Aschieri, Patricia

Ensayo para definir lo inclasificable: los cuerpos de la danza butoh.

Revista | El Apuntador Revista El Apuntador Nro 61. Año 2015. El espacio de teatro, danza y artes escénicas Ecuador - Latinoamérica

 

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ENSAYO PARA DEFINIR LO INCLASIFICABLE: LOS CUERPOS DE LA DANZA BUTOH

Patricia Aschieri*

Cuerpos inclasificables

La danza butoh está ligada a una idea muy particular de cuerpo. Al pensar en sus manifestaciones acuden, inevitablemente, imágenes oníricas y movimientos que pueden resultar raros, degradados, exóticos y/o irreconocibles. Cuerpos que, despojados, se enmascaran con diversas texturas (pedazos de telas, pintura, peinados deformes o extravagantes) y cuyas agonías, deseos, flaquezas y fortalezas nos transportan, en un múltiple juego de identificaciones y des-identificaciones a horizontes tal vez rechazados o desconocidos, tal vez cercanos y conmovedoramente íntimos.

Sus expresiones escénicas ofrecen una enorme pluralidad de propuestas. Baste como referencia la diversidad que puede rastrearse a partir de una rápida búsqueda en youtube. Una joven que concurría por primera vez a una clase manifestó: “- Bueno, de la danza butoh se muy poco, sólo lo que ví en Internet, que es todo muy variado ¿no? y francamente, algunas cosas que ví allí, espero que no sean butoh, y otras, espero que si”. Y como si esta pluralidad fuera poca, su categorización se vuelve esquiva. En un intento por describirla se la identifica como un “teatro bailado” (Ritchie, 1987), “una danza muy teatral”, “un paso intermedio entre la danza y el teatro” o “un teatro de movimiento” (Bentivoglio, 1985). Sondra Horton Fraleigh (1999) afirma que butoh es, al mismo tiempo, “natural y teatral”. Sería en su opinión, más un “movimiento estético que una forma de danza o de teatro”. Siguiendo la propia formulación de Tatsumi Hijikata, uno de sus padres fundadores, butoh sería (como relata la bailarina Natsu Nakajima) “una forma de teatro total” (cit. en Tara Ishizuka Hassel, 2005).

Quizás su impronta más significativa sea la posibilidad de transmutarse al infinito a partir de un proceso de contaminaciones constitutivas. Entre el budismo Zen, el Folklore y el Teatro Noh japonés procedentes de su contexto de origen, y la danza expresionista alemana, los poetas malditos y Dalí por mencionar algunas influencias/antecedentes de relevancia en su momento de surgimiento, la danza butoh se inaugura en un juego expansivo y continuo de vínculos que nunca se detienen. Sería posible decir que, como el pensamiento nómade de Deleuze, la danza butoh se concreta en términos de una desterritorialización por excelencia, ya que se va territorializando sobre su propia deslocalización. Así, su poética rizomática del encuentro juega con las expresiones locales arraigadas en las comunidades donde se desarrolla. En Argentina pueden mencionarse algunas como el sistema Aberastury, el método Feldenkais, el Teatro Antropológico, la Eutonía, la Capoeira, el Tango, algunas danzas Tobas, entre otras.

Podría uno preguntarse si en este espacio liminal que siempre multiplica sus conexiones, sería viable intentar una definición del cuerpo de la danza butoh. Tal vez tomando la consigna de Kazuo Ohno, “porque es imposible, quiero intentarlo”, me propongo ensayar aquí esta ¿imposible? ¿inoportuna? ¿impertinente? tarea.

El movimiento de los cuerpos o los cuerpos del movimiento

Algunos teóricos y bailarines afirman que la técnica de la danza butoh constituye un hallazgo sin precedentes en cuanto a sus alcances en la dimensión de “la consciencia física”. El cuerpo no sería sólo forma sino que constituiría el vehículo para la expresión, es decir, el contenido mismo, el escenario de “la deconstrucción de las batallas cotidianas sostenidas en el cuerpo” (Nakamura 2003),

Como consecuencia de esta concepción los entrenamientos se dirigen a que los bailarines atraviesen, quiebren y renueven las formas sociales y también las maneras dancístico-teatrales habituales de percibir y de moverse. “Olviden todas las técnicas” sugieren los maestros y maestras butoh, “muévanse como si fuera la primera vez”, repiten. El movimiento que los performers despliegan no tiene que ver con ajustarse a codificaciones previas sino que, por el contrario, éstos parten de improvisaciones personales en las que buscan “ser danzados” por los propios impulsos “orgánicos” encontrando en este proceso, amplios márgenes para el desarrollo de la creatividad individual.

Es bastante característico que cuando un movimiento “nuevo” aparece, éste sea considerado por los buto-kas como un “tesoro”. La mayor parte de las veces se intenta “recuperarlo” con el consiguiente riesgo de cristalizarlo desde sus aspectos más formales. En esos casos se integra a un “renovado” repertorio de acciones posibles, aunque ahora reconfigurado en un marco ya conocido y estable.

Precisamente, los resultados de la etnografía que he realizado[1] revelan, entre otras cuestiones, que en las danzas perdurarían aún ciertos ámbitos, como el del movimiento, que todavía resultarían en ocasiones, refractarios a poner en práctica su potencialidad innovadora y que como consecuencia, resentiría su carácter transformador[2].

Cuerpos múltiples, liminales y en trasformación, cuerpos que se resisten a ser categorizados, pero no por ello son menos posibles de ser pensados y reflexionados. Los cuerpos del butoh no se concretan solamente por lo que efectivamente hacen, por la precisión de sus acciones o por su estética particular ligada a sus formas. Los cuerpos del butoh se materializan, se precisan, se delimitan con potencia por aquello con lo que confrontan, por aquello que interpelan, por las batallas que sostienen entre la tendencia a realizar una acción para la que han sido entrenados o “domesticados” (impulsados por sus trayectorias corporales[3]) y las resistencias a realizarla.

Y en ese instante en que se juega el drama de tensiones, en ese “ser danzados” por la materialidad de las oposiciones, los cuerpos transpiran no sólo nuevos movimientos sino también inéditas ideas: cae la voluntad y cuerpo y mente se hacen uno. Desde mi punto de vista mucho podría contribuirse para actualizar el potencial político de transformación que la práctica de danza butoh ofrece, si como performers pudiéramos ejercer mayor reflexividad, no sólo sobre las formas de los movimientos individuales, sino también sobre la experiencia de los procesos de producción de los mismos en forma colectiva. ¿Cuáles son las tendencias con las que nos encontramos?, ¿de qué nos hablan?, ¿qué límites nos imponen?, ¿qué experiencias acompañaron su ruptura?, ¿cómo sistematizar estos procesos para poder materializarlos y transmitirlos sin rigidizarlos al punto de convertirlos en modelos que impongan nuevos límites?

Entiendo que dar una continuidad sistemática a un ámbito para el ejercicio de reflexividad dentro del campo de la danza butoh (como congresos, encuentros, jornadas de trabajo con cierta periodicidad), permitiría discutir, revisar, reordenar, reformular y ampliar o asignar otros significados a la práctica, un poco menos asociados a un proyecto del yo individual (como una narrativa reflexivamente ordenada de la identidad personal) y más vinculados a una construcción conjunta de un colectivo que pone en el centro del debate la producción de movimientos y las ideas que estas traen aparejadas. En este sentido, destaco que este ejercicio reflexivo permitiría revisar y renovar el compromiso con una producción siempre situada de nuestra práctica artística.

A partir de desentrañar los viejos discursos y gestos que se reponen en nuestras tendencias a producir determinados movimientos, la práctica y producción en danza butoh libera un material que re-vive sus energías. Cuerpos únicos, nunca definitivos pero posibles de ser reflexionados, interpelados, confrontados, y en ese mismo acto, puestos incesantemente, otra vez, en estado de inestabilidad, en acontecimiento de crisis.

hundir mis pies danzantes

en el placentero fango de los movimientos

para sobrevolarlos y abrazarlos,

y con íntimo placer

desarticulándolos

referirlos encarnados…

Bibliografía

ASCHIERI, Patricia. 2013. Subjetividad en Movimiento. Reapropiaciones de la danza butoh en Argentina. Tesis Doctoral en Antropología. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.

BENTIVOGLIO, Leonetta. (1985). La danza contemporánea. La vía Japonesa. Manual Longanesi & C. Milano (Traducción de Susana Tambutti), en: Modulo de cátedra N° 4. Teoría General de la Danza.

HORTON FRALEIGH, Sondra. (1999). Dancing into Darkness Butoh, Zen and Japan. USA: University of Pitsburg Press.

ISHIZUKA HASSEL, Tara. (2005).  Butoh: On The Edge Of Crisis? A Critical Analysis of the Japanese Avant-garde Project in a Postmodern Perspective. Tesis de Maestría Department of Culture Studies and Oriental Languages, Faculty of Humanities, University of Oslo.

NAKAMURA T. 2003. How dows Butoh become Meaningful to Seiryukai Dancers: Self Perception, Social Relations, and Community. Dance Therapy Association of Australia Quarterly, 2.(2)

RITCHIE, Donald. (1987). “Aventuras y desventuras de las vanguardias”, en Japón Tradición y Modernidad. Madrid: Cuadernos El Público. Nº 26 (pp 53-57)

Imágenes

Primera: Mujer en rojo. Foto: Salvador Batalla

Segunda: Deseo. Foto: Cynthia Pinski

Tercera: No está muerta, está dormida. Foto: Salvador Batalla

*Patricia Aschieri es Doctora en Antropología por la Universidad de Buenos Aires, coordinadora en Recursos Expresivos y tiene formación artística en teatro y distintas técnicas corporales. Desde 1994 es performer, profesora y coreógrafa en Danza Butoh.

Es docente e investigadora en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Se especializa en las áreas de antropología del movimiento, del cuerpo y la performance y en las perspectivas interculturales sobre danza y teatro. También en enfoques teórico-metodológicos que incluyen la dimensión corporal del/la investigador/a como parte de los procesos de producción de conocimiento. Es Co-Coordinadora del Equipo de Antropología del Cuerpo y la Performance y Coordinadora de del Área Danza Proyecto Cuerpos, Cultura y Políticas en Danza –del Instituto Artes del Espectáculo- (FFyL-UBA) Integró varios grupos de producción artística y actualmente dirige el Grupo Ouroboros Teatro Butoh. E-mail: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

[1] Aschieri, Patricia. 2013. Subjetividad en Movimiento. Reapropiaciones de la danza butoh en Argentina. Tesis Doctoral en Antropología. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.

[2] La danza butoh comienza a practicarse en Argentina desde 1994, pero es recién en los últimos años que gana espacio en el campo escénico local. Performers y espectadores la consideran de una belleza rara y fascinante y las creaciones revelan una gran intensidad en las búsquedas. Como performer de la misma e investigadora de sus reelaboraciones, mi intención con los comentarios que aquí realizo no pretenden brindar juicios de valor a modo de es bueno/malo, me gusta/no me gusta, sino por el contrario, buscan poner de manifiesto aquellos aspectos que por diferentes motivos históricos y geopolíticos, aún quedarían escasamente explorados.

[3] Si bien no tengo espacio suficiente para detenerme en este punto, me interesa puntualizar que el concepto de trayectorias corporales que propongo tiene por objeto enfatizar el carácter procesual y valorativo que tiene la adquisición de nuevas experiencias corporales. Desde mi punto de vista su consideración no supone la identificación de una mera sucesión de prácticas, sino que abarca el análisis de la relación entre los “habitus” (Bourdieu, 1991) cotidianos y las experiencias de apropiación de un conjunto de prácticas vinculadas al uso y representación del cuerpo y el movimiento específicos. De este modo, se intentan develar las operaciones de sentido que, a partir de estas relaciones, realizan los sujetos. En mi caso, por ejemplo, la consideración de mi trayectoria de performer, sobre todo socializada en técnicas teatrales, a diferencia de aquellos que fueron socializados en danza clásica o contemporánea, resultó ser reveladora a la hora de considerar la diversidad de propuestas en las reelaboraciones de la técnica de danza butoh en Argentina.

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